The object, object ( from ) a discussion

The proposal of Carola Desire Bruzzesi allows us to reflect on many questions sustained in the work of contemporary art. Five platforms, a wall of lights, a quadraphonic sound system and 5 people. In this way we can describe the initial requirements of the proposal. Those 5 people dance and can interact according to a strict list of conditions, both with the public, and with each other. They are not professional dancers, nor actors, nor other artists, they are 'common' people that we could find in any club or club. The artist recreates, in a particular way, a habitual situation in a recreation space and moves it to a museographic space.

This situation proposed by Carola Desire emphasizes the sense of experience pursued in the field of art. The audience can act only as a spectator, simply look at what is proposed, or 'empower' and participate, as an 'actor', as an artist (?). This directed performance is legitimized in the space of the museum and in the same way, the intervention of the public, is legitimized when it occupies the place of action, the platform, physically distanced from the 'performer' is 'actor' or public of that another that 'looks'. The formalization that the artist decides for her project sends us almost immediately to the action proposed by the Cuban American artist Félix González Torres in his work Go Go Dancer of 1991.

Félix González-Torres rehearsed the loss in each of his proposals, an announced loss, much more tangible and premature, than for any other being at another time. Maybe that's why almost all of his works were triggered by the participation of the public or participation, as in the case of Go go, of an 'other' that put, exposed, his physical body, happy, unprejudiced and beautiful . But there are very interesting variants in the proposal "A gogó dancer dada" by Carola Desire. While FGT establishes a precise and very limited script where only the 'performer' participates; Desire proposes and promotes, that the public can also assume the role of the performer / s and this simple variant amplifies the risk implicit in the proposal.

This 'constructed situation', according to Tino Sehgal, distorts the habitual functioning of the museum space. The pertinence of these questions that arouses is what best builds the proposed practice. The immateriality and ephemeral value of "given dancer" makes us privileged spectators who had the experience of having been physically there.

As curators, and in the words of Anton Vidokle, our task goes far beyond setting up exhibitions or taking care of art objects. We are actually administrators of an experience that we propose to the public and if we succeed, artist and curator, we achieve, as Dorothea von Hantelmann says, that the 'object' (5 people dance in the hall of a museum) becomes a ' object of discussion ', and in this way the proposed questions are broadened and we get reflections reverberate and multiply in others.

El objeto, objeto de ( una ) discusión

La propuesta de Carola Desire Bruzzesi permite reflexionar sobre muchos cuestionamientos sostenidos en el quehacer del arte contemporáneo. Cinco plataformas, un muro de luces, un sistema de sonido cuadrafónico y 5 personas. De esta manera podemos describir los requerimientos iniciales de la propuesta. Esas 5 personas bailan y pueden interactuar según un estricto pliego de condiciones, tanto con el publico, como entre ellos mismos. No son bailarines profesionales, ni actores, ni otros artistas, son personas ‘comunes’ que podríamos encontrar en cualquier discoteca o club. La artista recrea, de manera particular, una situación habitual en un espacio de recreación y la traslada a un espacio museográfico.

Esta situación que propone Carola Desire enfatiza el sentido de experiencia que se persigue en el campo del arte. La audiencia puede actuar solo a modo de espectador, simplemente mirar lo que se nos propone, o ‘empoderarse’ y participar, a modo de ‘actor’, a modo de artista(?). Esta performance dirigida, se legitima en el espacio del museo y de la misma manera, la intervención del publico, se legitima cuando ocupa el lugar de la acción, la tarima, que distancia físicamente al ‘performer’ sea ‘actor’ o publico de ese otro que ‘mira’. La formalización que decide la artista para su proyecto nos remite casi en forma inmediata a la acción propuesta por el artista cubano americano Félix González Torres en su trabajo Go Go Dancer de 1991.

Félix González-Torres ensayaba la perdida en cada una de sus proposiciones, una perdida anunciada, bastante mas tangible y prematura, que para cualquier otro ser en otro tiempo. Tal vez por eso casi la totalidad de sus trabajos se accionaban a partir de la participación del publico o la participación, como en el caso de Go go, de un ‘otro’ que pusiera, expusiera, su cuerpo físico, feliz, desprejuiciado y bello. Pero hay variantes bien interesantes en la propuesta “A gogó dancer dadá” de Carola Desire. Mientras que FGT establece un guion preciso y muy acotado donde solo participa el ‘performer’; Desire propone y promueve, que el publico pueda asumir también el rol del/los performer/s y esta sencilla variante, amplifica el riesgo implícito en la propuesta.

Esta ‘situación construida’ al decir de Tino Sehgal, distorsiona el funcionamiento habitual del espacio museo.  La pertinencia de esas preguntas que suscita, es lo que mejor construye la practica propuesta. La inmaterialidad y el valor efímero de “dancer dada” nos convierte en espectadores privilegiados que tuvimos la experiencia de haber estado físicamente allí.

Como curadores, y al decir de Anton Vidokle, nuestra tarea va bastante mas allá de montar exhibiciones o cuidar de los objetos de arte. Somos en realidad administradores de una experiencia que le proponemos al publico y si tenemos éxito, artista y curador, logramos, como dice Dorothea von Hantelmann, que el ‘objeto’ (5 personas bailan en la sala de un museo) se convierta en un ‘objeto de discusión’, y de esa manera se amplíen las preguntas propuestas y consigamos que las reflexiones reverberen y se multipliquen en otros.